

Se consideran residuos inertes aquellos que no experimentan ningún tipo de transformación física, química o bilógica, es por tanto que su toxicidad residual representa menor impacto medioambiantal que la de otro tipo de residuos. Por ejemplo, escombros derivados de obras, mobiliario de jardín tipo rocas, maquinaria en desuso.
Aunque su eco-toxicidad sea inferior a la de otro tipo de elementos residuales, se han de tener en cuenta en la misma medida, llevándose a cabo acciones correctoras que limiten su impacto.
En almacenes y aparcamientos no
es extraño encontrar máquinas obsoletas o vehículos
viejos que poco a poco han dejado de usarse. Han pasado
a formar parte de los residuos inertes.
Es común que obras de mejora o
mantenimiento, limpieza de jardines o áreas recreativas, dejen
restos de tierras u otros elementos cuyo desecho hay que tratar adecuadamente.
En el montaje de nuevos puestos de trabajo,
de mejoras en las instalaciones y en la recogida de materiales, se acumulan
palés de almacenaje sobre los que hay que actuar correctamente.